Elizondo

Elizondo

Es curioso, pero cada vez q he hecho un viaje digamos “necesario”, como para tomar un nuevo punto de partida, siempre ha sido al norte.

En esta ocasión os diré que elegí como escenario “Elizondo”, en Navarra. Uno de los lugares más bellos que he visitado, como decía Dolores Redondo en su trilogía: uno de esos sitios en los que se puede sentir la comunión entre la naturaleza y el ser humano, un lugar donde encontrar razones de peso para recuperar cierta fe.

Reservamos en el Hotel Baztán, en el corazón del valle de Baztán, a unos minutos en coche desde Elizondo, un lugar maravilloso donde a veces desde la ventana me parecía estar metida en un cuento de hadas, o mejor dicho de brujas, ya que es conocido por sus leyendas llenas de personajes fantásticos, por cierto, si vais no paséis por alto las cuevas de Zugarramurdi, lugar escogido antiguamente para celebrar reuniones o famosos akelarres (ceremonias donde se decía que convocaban al diablo).

Normalmente a la gente le cuestra decidirse por el norte debido al tiempo, pero lo que no se dan cuenta es que en los meses de verano es estupendo, por el día un calor muy soportable y por la noche una brisita que ya la quisieramos en pleno agosto en el centro de Madrid para poder descansar.

Si, diréis;  ¿y los meses de otoño-invierno? … pues no hay estampa más bucólica que aquellos valles verdes con su ganado, casas señoriales, y cuando llueve que levanta ese olor tan peculiar a tierra mojada que desencadena memorias.

De la gastronomía que decir, pues que hay que ir hechos a la idea que algún kilito más que otro nos traeremos seguro. Pecado sería volver sin haber probado sus carnes tan jugosas, sus hortalizas, sus exquisitos pintxos, y para rematar los famosos postres txantxigorris o los canutillos de crema.

Para los amantes de la naturaleza y que les guste hacer un poquito de deporte, es un lugar excepcional ya que tiene muchas rutas y excursiones. Yo hice el paseo por la cascada de Xorroxin, muy recomendada si vas con niños.

Pues con las pilas bien cargadas y las cosas más que claras, de nuevo carretera y manta para los madriles. Cuatro días no son suficientes, así que el año que viene repetimos, pues dejamos mucho por ver, y además tenemos una cosa pendiente en el Parque Natural de las Bardenas Reales que creemos que os va a encantar.

 

Pelirrojamenterubia

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