¿Que quereis desayunar? galletitas y nada mas

¿Que quereis desayunar? galletitas y nada mas

No hay nada como llevar al trabajo un detallito para los compis.

Me encanta la cara que se les queda cuando, así sin ton ni son, les sorprendes con por ejemplo un pequeño piscolabis.

Ayer Jueves me tomé la tarde libre, y se me ocurrió hacer unas galletitas de lo más sanas para que hoy desayunaran mis compañeras . La avena es un cereal que no aporta nada de grasa, así nadie puede decir que no.

Haré bastantes para llenar un tarro de cristal y dejarlas para el desayuno de mi hijo, le encanta mojar galletas en la leche así que las sustituiré por esas industriales.

Los ingredientes que vamos a necesitar para su elaboración son los siguientes

  • Una taza de copos de avena
  • Media taza de harina de avena
  • Media taza de azúcar de caña ecológica
  • Una cucharada de miel
  • Dos huevos
  • Una cucharada de aceite de oliva
  • Media cucharadita de canela

 

Voy a explicar paso por paso como debemos de hacerlo.

 

  1. Precalentar el horno a 175 grados
  2. En un bowl ponemos el azúcar y el aceite. Lo removemos bien y añadimos los huevos, la canela y la miel. Batimos con ayuda de unas varillas.
  3. Añadimos los copos de avena y seguimos mezclando.
  4. Por último le agregamos la harina y lo movemos bien hasta que quede una pasta homogénea.
  5. En la bandeja del horno ponemos un papel vegetal y vamos con la ayuda de una cuchara haciendo pequeños montoncitos de la masa que más tarde aplastaremos con una cuchara.
  6. Cuando estén listas, las horneamos 15 minutos más o menos.

Como veréis es una receta muy fácil y sencilla. Si eres muy goloso le puedes añadir chispas de chocolate, te quedarán como las cookies que encuentras en cualquier supermercado. El que no sorprende es porque no quiere, ya no valen excusas !

Si te animas, mándanos tus fotos

 

Hamburguesa de carne Vs Hamburguesa vegana

Hamburguesa de carne Vs Hamburguesa vegana

Cada vez hay más gente que opta por no comer carne, es muy respetable la verdad, pero a nosotras se nos hace la boca agua por ejemplo con un buen solomillo o entrecot hecho a la piedra.

Los tiempos cambian y las cosas van evolucionando, tal es así que ya no necesitas que lleve carne para sentir que te estás comiendo una deliciosa hamburguesa.

Aunque en sabor y aroma no se puede comparar, su apariencia es muy apetitosa.

Habiendo probado las dos y teniendo que poner en una balanza, hay varias razones por las cuales nos decantamos por una vegana, eso sí, no creáis que hemos tachado de nuestra dieta las otras, claro que  hecha en casita y con una materia prima de lo más ecológica. A continuación os dejamos un enlace de nuestro sitio preferido para estos productos  www.ecologicosdebuenasemilla.com/

Como os decía antes, son varios los factores de porqué seleccionar este plato, y es que las hamburguesas de carne contienen unas 200 calorías y las otras no llegan a 70.

Partiendo de la base que las hacemos en casa hay que tener en cuenta que estaremos trabajando con productos sin conservantes ni aditivos, con lo cual otro motivo bueno para la salud.

Y además de otras muchas cualidades, destacar que contienen cero colesterol y son ricas en fibra.

Pero fue en un viaje que hicimos a la ciudad de Londres, donde pudimos degustar estas dos exquisitas versiones. Y ahí fue donde entraron en combate una con la otra.

Como sabéis, nos encanta callejear por Madrid buscando sitios especiales para que después los podáis disfrutar vosotros.

Así que nos queda algo pendiente, y será descubrir el mejor sitio para comerlas aquí, en nuestra ciudad.

Lo prometido es deuda

Hasta pronto !!

La tabla de quesos perfecta

La tabla de quesos perfecta

No hay nada mejor que una buena tabla de quesos acompañada de un buen vino. Cuando vienen amigos o familia, es una de mis opciones favoritas junto a la tabla de jamón con tostaditas y el tumaca. Me gusta prepararlo bien. No es lo mismo ese..”saca un poquito de queso y jamón” , que un par de tablas bien puestas. Digamos que…con un poquito más de esfuerzo, se disfrutan más esos ratitos.

Pues hoy, os voy a comentar cual es mi forma de “amenizar” la mesa con este manjar. No es nada del otro mundo, solo buscar un pelín de detalle y presentación.

Normalmente preparo la tabla con una variedad de cinco a siete diferentes tipos de quesos: queso curado, semicurado, tierno, azul, de cabra, brie, camembert…lo que me apetece en cada ocasión. Eso sí, intentando combinar variedades.

Los quesos semiduros con sabores fuertes, se cortan en finas láminas. Los más duros, en trozos o escamas, y los muy blandos se sirven enteros, normalmente en triangulitos.

¿Las cáscaras? Va a gusto del consumidor, cada chef tiene su fórmula, y unos las dejan y otros las quitan. Yo personalmente suelo dejar las cáscaras para dar un toque de color y diversidad, y lograr una apariencia atractiva. Además, si hay confianza con los comensales no pasa nada por dejar las cáscaras en el cuenquito de turno. Por ejemplo incluir un queso de cáscara roja, otro de cáscara amarilla, uno recubierto de hierbas verdes…da un toque genial.

Busco una fuente o tabla bonita. A mi para estas ocasiones la tabla de pizarra me encanta, por ser absolutamente plana y por el contraste de color. Queda muy sofisticada.

Coloco los quesos sobre la tabla o la fuente en forma de abanico, mirando hacia el centro y según las variedades, pienso en el acompañamiento.

Los frutos secos: nueces, pasas.. son acompañamientos perfectos y sirven para contrastar sabores en el paladar. Para quesos azules o brie, podemos incluir un minibol de miel, mermelada de fresa ó de higo. Además se pueden colocar unos picos de pan al centro para los más paneros y servir aparte algo más de pan, preferentemente con semillas.

Los quesos se sirven a temperatura ambiente, por eso la suelo preparar una horita antes. Eso si, si la tabla está preparada antes de que lleguen los invitados, no olvides taparla con papel film para evitar que se sequen.

Eh voilá!!! ¿tú también juegas de vez en cuando a ser chef? ¡¡Nos encantará recibir y publicar tus sugerencias!!

¡¡ Manos a la Masa !!

¡¡ Manos a la Masa !!

Mañana tenemos cumple !! y no hay regalo que emocione más a un padre que algo hecho por su propio hijo.
Le hemos decidido sorprender con un buen desayuno para que empiece bien el día . Y como a nadie le amarga un dulce, haremos un bizcocho ecológico de zanahoria.
¿Por qué ecológico? porque son obtenidos sin la utilización de productos químicos, y aparte de más saludable estará más sabroso. Ahora no es difícil encontrar estos productos ya que hay en casi todos los supermercados. Nosotros vamos a una tienda pequeñita de barrio donde todo lo que venden lleva su certificado en la etiqueta.
Será una receta sencillita, para que si queréis hacerlo con los peques en casa puedan ser ellos los que lleven la voz cantante.
Pues” manos a la masa “
Estos son los ingredientes que necesitareis:

* 4 huevos ecológicos
* 150 gr de azúcar moreno ecológico
* 4 zanahorias crudas
* 200 ml de aceite de oliva
* 250 gr de harina de trigo integral
* 2 cucharaditas de bicarbonato sódico
* 1 cucharadita de levadura en polvo
* 2 cucharadas de canela
* Una pizca de sal

Modo de hacerlo:
Precalentamos el horno a 180 grados unos 10 minutos antes
En un bol, batimos los huevos con el azúcar. Éstos son traídos de una granja asique le dará un color  precioso y un sabor delicioso a la masa. Echamos el aceite y batimos un poco más. Pelamos y lavamos las zanahorias, y las rallamos con un rallador. Añadimos la ralladura de la zanahoria a la mezcla anterior.


En otro bol, mezclamos bien la harina, el bicarbonato, la levadura, la canela y la sal
Añadimos esta última mezcla a la otra y lo movemos todo bien para que se integren los alimentos.


Pasamos la masa obtenida a un molde para horno, previamente le habremos untado con mantequilla o en su lugar nosotros le hemos puesto papel de aluminio.
Lo horneamos hasta que esté hecho, más o menos 40 minutos.


¡¡Ojo!! recordar que no se puede abrir el horno mientras se está haciendo, pues no subiria lo suficiente para quedar bonito
Y ¡¡ voilá !! ya tenemos nuestro bizcochín ecológico.

Ale! a guardarlo para no estropear la sorpresa de mañana, eso si, no lo haremos sin antes haberlo probado

 

 

 

Silk&Soya, un inesperado descubrimiento

Silk&Soya, un inesperado descubrimiento

Hace un par de semanas, PelirrojamenteRubia visitó el restaurante tailandés “Silk & Soya“, ubicado en la zona de la Moraleja (Alcobendas).

Escogimos un jueves para hacer una escapada gastronómica y hablar de nuestros temas blogeros a la hora de la comida.Quedamos en Alcobendas por nuestros trabajos y gestiones, y casi que nos dimos de bruces con él, pues no había ningún lugar planeado. ¡Menudo descubrimiento!

Es un restaurante ubicado dentro del Silk Social Space, de ambiente tranquilo y decoración oriental, diseñado por Ignacio García de Vinuesa. Muy agradable, la verdad, y además ha sido galardonado incluso por el Ministerio de Comercio Tailandés con el distintivo “Thai Select”, por la calidad y autenticidad de su cocina. ¡Había que probarlo!

LLegamos bastante pronto, sobre la una y media de la tarde, y el restaurante estaba vacío, pero en cuestión de media horita, ya se había llenado. Lo primero que nos sorprendió fue la decoración que te encuentras cuando se abre la puerta del ascensor. Impactante en su conjunto.

La carta del Silk & Soya está dividida por tipos de cocina. Trabajan la cocina Tailandesa, la Japonesa o bien una combinación de ambas.

Escogimos un menú degustación llamado Tenkey que incluía un surtido de entradas, el Maki mix, unos platos a compartir, y un postre por persona. Además también incluía una copa en el Still Loung.

Los entrantes venían por duplicado, para que la degustación fuera completa para cada persona. Trajeron para cada una, un rollito relleno de fideos de soja caramelizada y verduras, una brocheta de pollo adobado al curry amarillo, riquísima, y un buñuelo de calamar y langostino con maíz dulce.

Tras las entradas llegó el “Maki Mix”, con maki, futomaki, hosomaki y uramaki, acompañado de la tradicional salsa de soja, Wasabi y Gari.

Continuamos el menú con varios platos a compartir: un arroz thai con verduras ,un salteado de langostinos al wok con verduras, piña y salsa de tomate agridulce, otro salteado al wok de pollo con castañas de cajún, y un acompañamiento de verduras salteadas con salsa de soja. Toda una fiesta gastronómica para dos.

Para terminar, nos sirvieron un flan de leche de coco con helado de vainilla. Tampoco es que tuviéramos ya mucha hambre, pero quizá fue lo menos “currado” del menú. Después de la explosión de sabores y la presentación, esto es una guinda del pastel un tanto gris.

El precio de la degustación fue de 39 euros por persona, pero sales más que saciado y la calidad es buena.

Presentación genial, sabores estupendos, local y decoración muy autóctono, atención correcta, y luego está la opción de tomarte algo en el Space, fuera ya del restaurante. ¡Nosotras volveremos!