Bárbara G.F. Muriel, Mujer10 y pelirrojamente artista

Bárbara G.F. Muriel, Mujer10 y pelirrojamente artista

Bárbara G. F. Muriel, artista e investigadora.

Así se define nuestra MUJER 10 de hoy.

Bárbara, ¿cómo fue tu acercamiento al mundo del arte? ¿Cómo empezaste a crear?

Hago memoria y creo que sencillamente es algo que no puedo evitar. Nunca he tenido una revelación como tal ni recuerdo un momento definitivo. Crecí en un ambiente creativo, rodeada de moda, de arte y de diseño, donde para mí los lápices, los textiles, el óleo estaban al mismo nivel: eran todas herramientas con las que tantear, con las que probar a hacer. Nadie me puso límites, al contrario. Después, cuando el sistema (educativo y laboral) te obliga a definir, llegó el conflicto para mí. ¿Y yo qué soy? Al final siento que mi práctica de vida está siendo una práctica de resistencias a esa pregunta. Hago. Aunque la intención artística no fuese originalmente el motor, no he dejado de hacer. Con palabras, con imágenes, con lápices, tintas, telas e hilos, con sentido crítico y con mi cuerpo. Ese es mi empeño y ese es el lugar en el que me reconozco.

¿En qué proyectos te encuentras trabajando actualmente?

Una vez me dijo una profesora en el colegio que cuajaba de tachones los exámenes porque mi cabeza iba más rápido que mi mano. Eso me sigue pasando. Tengo un cuaderno lleno de anotaciones (con tachones también) para el diseño de piezas y de proyectos pero mis manos, entre las agujas y el teclado del ordenador, van a su ritmo.

Por el momento estoy preparando unas ilustraciones para prensa y las obras que expondré este verano, en julio, en la Galería Modus Operandi de Madrid. Las piezas formarán parte de la serie “Flora Magnética”, dentro del proyecto “Esclerótica”. También estoy avanzando en una instalación que me ilusiona muchísimo y en una exposición individual en Madrid. Aunque eso ya es adelantarme. Será en 2018.

La parte dramática de todo la pone mi tesis doctoral. Me habían dicho que era peor que un parto. Es un debate al que no puedo entrar porque me falta esa experiencia, lo que sí sé es que para esto no hay opción de epidural.

¿Qué es lo que quieres transmitir en tu último proyecto?

En la serie “Flora Magnética” experimento con hibridaciones. Cada pieza pertenece a un cuerpo, en parte vegetal y en parte humano, que emerge entre el collage textil y el bordado, entre motivos de la botánica y de la clínica (a través de la resonancia magnética de mi cabeza). Me sitúo en esas formas híbridas para realizar una reflexión crítica de las ciencias taxonómicas, de las clasificaciones biológicas y de las normatividades en relación a cuerpos e identidades.

Los nombres de esas flores raras contienen igualmente un juego. En ellos reformulo algunas de las reglas básicas de la nomenclatura botánica, que se establecieron a partir del siglo XVIII. Desde la etimología, se dice que esa “y” del “hybrida” latino puede ser un rasgo residual del término griego “hybris”, una falta propia de la tragedia: la transgresión de los límites fijados por los dioses. Y ahí está Flora Magnética, reapropiándose, desplazando los límites de la autoridad científica, con monstruosidad, con delicadeza y con dolor y humor.

Mi Flora pertenece al proyecto marco “Esclerótica”, en el que me sitúo para hablar de fragilidad, de esa fragilidad común a todos los cuerpos vivos. “Esclerótica” habla de las cicatrices, no en alusión al trauma o a la herida abierta. Al contrario, hablo de la cicatriz como proceso generativo, como afectación creativa de la propia vida. La cicatriz es al final una marca de supervivencia. Decía un poema que escribí para el fanzine Barbaridades: “Me bordo en cicatrices”. Y es así, y no solo yo. Pongo por delante mis imágenes clínicas, mi fragilidad, mi fuga del modelo de normalidad buscando interpelar las cicatrices de los demás cuerpos y tejer alianzas desde ese reconocimiento.

¿Cómo es un día normal en la vida de Bárbara?

La única que está realmente estructurada en mi vida es mi agenda clínica, por procesos crónicos autoinmunes, e hitos como la entrega de obra o reuniones. Todo lo demás, se pone patas arriba con solo soplar. Trabajo intensivamente por proyectos mientras avanzo en interludios tanto en el doctorado como en elaboraciones que por volumen llevan más recorrido. Suelo estar metida en varios proyectos simultáneamente pero voy focalizando la atención según plazos y urgencia, y a veces tengo que bajar la persiana a cal y canto para poder concentrarme y bucear. En general se me da bien apagar fuegos.

De todas formas, volviendo a tu pregunta, no sé si normal es una palabra que pueda aplicarse a nadie. Creo que más bien es una ficción que nos tranquiliza, así que mejor librarse de ella.

¿Recuerdas tu primera obra, qué era, qué expresaba?

No recuerdo cuál fue la primera pero hay una a la que estoy fuertemente apegada y que nunca dejaré que salga de casa. Es uno de los autorretratos por resonancia magnética. Un perfil abrazado por un collage textil de rosas inglesas en tonos desvaídos. Las flores las recorté de un pijama de mi madre, de los años 90, que no sé si tomé prestado del fondo de un cajón o si más bien ella me lo terminó por regalar. Fue una de las piezas que brotaron fluidas cuando inicié el proyecto “Esclerótica” a finales de 2013 – inicio de 2014, y la más representativa de mi primera exposición individual, en la Fundación Casa Pintada – Museo Cristóbal Gabarrón.

Recuerdo a mi madre con aquel pijama, desayunando de pie en la cocina. Mareando algo poco dulce en la taza del café. Luminosa. Era sábado. Una de esas mañanas que solo por ser de sábado ya eran desbordantemente felices.

Aun guardo la bata. Para los sábados con luz.

Si tus obras pudiesen hablar… ¿Qué dirían sobre Bárbara?

De hecho mis obras y la capacidad de verbalizar tienen bastante relación. Retomé el dibujo y me permití desarrollar proyectos artísticos, hace unos años, cuando por un golpe brusco en mi vida empecé tener cierta dificultad para encontrar las palabras. Y para mí, que eso precisamente había sido un punto de reafirmación personal importante, fue tremendo. Lo curioso es que cuando dejé de hablar emergió todo aquello. Probablemente mis imágenes cuenten más de mí de lo que yo misma soy capaz.

Por otra parte, he trabajado sobre series de autorretratos realizados a partir de resonancias magnéticas de mi cabeza. En esas imágenes, que funcionan como núcleos gráficos de muchas piezas, aparecen secciones de mi cerebro, de mi cráneo y de otros órganos desplazadas de mi propio archivo clínico. Yo las tomo como un ejercicio de desnudo radical, donde pongo mi fragilidad en primer término. Como no hay piel ni rasgos físicos externos, al fijar la mirada en ellas es como si algo se desplazara en los códigos de visibilidad y de identidad en relación a mi cuerpo.

En cualquier caso, mis obras podrán decir que soy obcecada y de una forma muy literal, testaruda.

¿Cuánto ha sido el tiempo máximo que has pasado trabajando en una obra?

Contar las horas, en particular para la producción de las piezas bordadas, es algo que tengo pendiente. Mucha gente pasa por alto la cantidad de tiempo y de esfuerzo físico que se invierte, salvo que se tenga la experiencia de trabajar con las manos, en bordados u otras disciplinas a escalas tan pequeñas. Sin contar el tiempo de desarrollo de la idea, del concepto, por supuesto. Pero en relación a la técnica, tanto los sistemas industriales de producción textil como la precarización de las condiciones de trabajo, han hecho que nos acostumbremos a precios mínimos y a devaluar en general las técnicas feminizadas y manuales como el bordado.

Por intentar concretar, sí te puedo decir que es para una buena parte hablaríamos en centenares. En una de ellas estuve bordando a mano sola algo más de dos meses, sin levantar la cabeza de la tela y comiendo básicamente muesli.

¿Cuáles han sido las dificultades más grandes que te encuentras en el camino para ser artista?

Además de las condiciones de precariedad y de la devaluación general de la producción de contenidos artísticos y culturales, quizá una de las primeras dificultades, al menos en mi caso, haya sido la de reconocerme y nombrarme como artista. Siendo mujer cuesta más identificarse con esa idea de “el artista” que nos han proyectado desde la historiografía del arte y el imaginario contemporáneo. Ahí enfatizo la importancia de los referentes, de hacer memoria colectivamente, de visibilizar a mujeres artistas, intelectuales, creativas, políticas… y no solo a grandes escalas. También los relatos de mujeres próximas en el tiempo, en la comunidad, en la familia. Todas esas genealogías inciden directamente en tus propias posibilidades de vida, en lo que piensas que es posible para ti. Es una cuestión de expansión, de vidas posibles.

Otra dificultad -y no sé si es una impresión particular- es que al trabajar fundamentalmente con materiales culturalmente feminizados, como hilos y textiles, y motivos como flores o tramas muy orgánicas, por ejemplo, el discurso crítico de mi trabajo tiende a disolverse. Si hay un detalle que se lee como bello, como delicado, “pero” de una manera “femenina”, tengo la sensación de que la cicatriz se hace menos visible. Esas políticas de la belleza, esas retóricas normativas de lo visual, restringen la lectura de la imagen y devoran lo crudo y lo crítico que puede haber, sí, en las flores. Creo que tendríamos que tenerle más miedo a las flores.

¿Qué es lo más importante en la vida de Bárbara?

Me voy a poner folklórica: mi madre. Y también el chocolate negro, y hacer burbuja en cuanto puedo (ese espacio entre el pecho y las manos con un cuaderno en el medio). Y la intimidad.

Desde tu experiencia ¿Qué papel juegan los medios de comunicación y las redes sociales en la divulgación del arte?

Ahora que consumimos imágenes a ritmos voraces, los medios y las redes sociales son entornos clave, casi ecosistemas donde si no eres visible, no existes, y donde lo deseable es lograr un espectro de difusión amplísimo. No obstante esas mismas dinámicas que te permiten la emergencia social, y generar redes a distancias antes impensables, conllevan una demanda de actualización tirana. Casi no importan las autorías ni las condiciones de gestación y de materialización. Frente a eso, la parsimonia de los hilos termina resultando contestataria, y toca asumir los costes de no ser potencialmente viral.

Bárbara, un auténtico lujo poder compartir tu obra con los seguidores de Pelirrojamenterubia y de Mujeres10 como tú. GRACIAS.

Puedes ver su obra en la GALERIA:

Galeria-BarbaraG.F.Muriel

Cómo contactar con Bárbara.

www.barbaramuriel.com

barbara-muriel@hotmail.com

FB: Bárbara G. F. Muriel

Pelirrojamenterubia

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